miércoles, 26 de septiembre de 2007

El cielo de madrid


Tengo una maldición, los libros que me han gustado nunca son los que compro sino los que he cogido en una biblioteca. Creo que tiene hasta nombre de síndrome: de estocolmo. Y es que en el fondo se trata de pereza por deshacerte de algo que durante un tiempo te ha llenado tanto que te gustaría poder tenerlo en la estantería para enseñárselo a los amigos e incluso regalárselo a alguien.

Me ha pasado estos últimos días con "el cielo de madrid" de Julio Llamazares. Ya lo reseñé en otra vida, después de una conferencia de medianoche que dio en un centro púbico de la capital del norte donde habló de muchas cosas que me resultaron cercanas.

Y después de leer el libro, más.

Porque tengo la teoría de que sobre todo nos gustan los libros que nos hacen vibrar con algo que nosotros también hayamos vivido, aunque no sea necesariamente bonito. Me pasó con Paul Auster y sus personajes urbanos e historias de amor con tres vértices y me ha vuelto a pasar con este libro. Deberían leerlo, sobre todo si han vivido en Madrid y como yo, o el personaje son "aquel chico que llego a madrid (de provincias) con el deseo de ser pintor y, sobre todo, de ser feliz en la vida". Y han ido viendo cómo el "cielo de madrid" se acerca o se aleja, al igual que l@s amig@s, los pisos compartidos, los rollos fáciles, las cañas desordenadas hasta la madrugada, etc.

Les aviso, como casi todo lo que escribe este hombre (la lluvia dorada, por ejemplo) es bastante melancólico.

Y les reto a que me comenten cuáles de las frases míticas que hay les ha justado más. En mi cuaderno de "cosas" de momento han entrado algunas:

"Al fin y al cabo cuando uno dice que se va es que ya se ha ido y lo único que hace es expresarlo con palabras".

lunes, 24 de septiembre de 2007

Festivaleando

Buda az sharm foru rikht / Buddha
Collapsed Out of Shame

Bajo la estatua del Buda que destruyeron los talibanes, aún viven miles de familias. Baktay, una niña afgana de seis años, es incitada a ir a la escuela por el hijo de sus vecinos, que lee los alfabetos frente a su cueva. De camino a la escuela, es acosada por unos niños que juegan de forma cruel, reflejo de la sociedad tan violenta que los rodea. Los niños pretenden lapidar a Baktay, destruirla como al Buda o disparar contra ella como hicieron los americanos en el laberinto de cuevas. ¿Será capaz Baktay de superar estos obstáculos para poder aprender los alfabetos en su lengua materna?

Hana Makhmalbaf
Teherán, 1988. Pertenece a una distinguida familia de cineastas (hija de Mohsen Makhmalbaf y hermana de Samira Makhmalbaf). Su primer cortometraje, The Day My Aunt Was Ill, se presentó en el Festival de Locarno de 1997, cuando Hana tenía sólo 9 años. A los 14 años, realizó el documental Joy of Madness, acerca del rodaje de la película de su hermana At Five in the Afternoon, y a los 15 publicó su primer libro de poesía, Visa for One Moment. Buddha Collapsed Out of Shame es su primer largometraje de ficción.

Este fin de semana he andado a caballo entre sanfermín txikito -con sus líos políticos :P- y donosti y su festival de cine. Como decía un amigo que ha andado por acá conmigo, entre el localismo de esta ciudad y el (pseudo)cosmopolitismo de su vecina con playa :).

El caso es que, por primera vez en tres años!, pude entrar en el kursaal y pude ver un peliculón sobre talibania (afganistan). Lo dirigía la directora que menta más arriba; y pueden ver un montón de información y el trailer en la güe del zinemaldi. Y es que, una de las cosas que más me gusta de ir a festivales (ya que ligar no se liga nada.... xD) es que aprendes un montón, de música... y de cine!



viernes, 21 de septiembre de 2007

Mentiras y mentirijillas

Uno de los principales problemas de los mentirosos es la mala memoria para ser coherentes con sus mentiras.

Y el que diga que no… miente. xD

(Sé que es una mierda de post, pero ha sido una frase que acaba de surgirme por aquí y me apetecía escribirla como mítica que es :) Y es que, no me digan que no les ha pasado nunca que de pronto descubren que alguien les mintió con algo cuando al tiempo le pillan. La reacción entonces suele oscilar entre el "cómo! si ya te lo había dicho! no me puedo creer que no te acuerdes" y el "ya, no te lo dije porque [introducir cualquier excusa tipo: para protegerte o es muy largo de explicar]". En fins...

martes, 11 de septiembre de 2007

Hommage a Pavarotti

Desde que fui a una de mis primeras óperas me dí cuenta de que toda la parafernalia pseudo-cultureta que las rodea en realidad es sólo eso: parafernalia! :D. Y que la ópera puede (o no) tener mensaje, pero en el fondo es como ver un musical :). Así que, me hice fan.

Descubrí que había "trozos" (o arias, o duetos, si quieren ser correctos) que me emocionaban y me llegaban especialmente, no porque fueran excelsos... sino porque eran preciosos y la mayoría de las veces ponían el acento en sentimientos que yo también había vivido. Una vez hasta soñé que estaba dentro de una... con el papel estelar de... bufón real! :_). Pero eso, y mis gorgoritos en italiano recomendando al monarca que se olvidara de su amada que no le hacía ni puto caso (lo dicho, snetimientos que yo también había vivido... :P) son otra historia.

El caso es que empecé a aficcionarme y a comprobar que llevara a quien llevara al teatro real conmigo no salía nunca a disgusto, sino -al menos- entretenido. (o eso decían! :_D).

Seguramente en parte por esa clara visión de que la ópera puede ser excelsa, o no, pero principalmente es divertida, entretenida y bonita, Pavarotti me caía particularmente bien. Además que cantaba de fábula, el jodío. Y una de mis 4 óperas favoritas: el elisir de amor, era también una de sus especialidades. Así que cuando me puse triste porque se había muerto, no se me ocurrió mejor homenaje que oírle cantando esto:



y, después de mi peazo boda de este fin de semana (no era yo quién se casaba! xD eso está muy lejos, creánme!) pensé que este aria también es perfecta para declarar el amor por alguien: